Hoy me he levantado perezoso del tirón; me he levantado cariñoso
y respondón; generoso y tacaño; huraño y afable; con ánimo de sable y de seda;
logopeda y gañán; satán y divino; supino
y boca abajo; con trabajo y en paro; raro y semejante; pero me he levantado y
eso ya es bastante.
Me he levantado hipócrita y farsante. Con ganas de criticar
y amonestar la incoherencia, la desfachatez y el egoísmo, aun siendo perfiles
que practico yo mismo.
En los días que vivimos, nuestras mayores preocupaciones de
cara a la galería parecen ser el desempleo, la corrupción, el fraude, los problemas
económicos, la sanidad, la educación… Nos quejamos del paro siendo el sedentarismo
nuestro objetivo. Criticamos a los corruptos porque nos gustaría a nosotros
estar en esa posición. Ponemos a parir a quien defrauda, salvo que sea futbolista
en cuyo caso se le aplaude y ovaciona. Opinamos de la crisis económica nacional
cuando no sabemos gestionar ni nuestra casera paga mensual. Ponemos el grito en
el cielo cuando nos quieren cobrar una mínima parte de la sanidad, mientras nos
gastamos el sueldo en las porquerías insanas que nos matan. Exigimos educación
a base de griteríos, insultos, empujones y agravios.
La naturaleza del ser humano de hoy en día es hipócrita. Nuestro
reflejo es la incongruencia y la hipocresía de quien dice sentir pena por los
demás. Nos sentimos que no somos nadie sin nuestros televisores, nuestros
ordenadores, tablets, teléfonos móviles. Pero, ¿cómo conseguimos tener esta
tecnología en nuestras manos? Es gracias a los miles de pobres seres humanos
que malviven 24 horas al día en condiciones que ni nos imaginamos. Y eso no nos
importa. Perfectamente podríamos elegir el vivir cómo en la época de las velas ,
las cartas y los caballos. Pero preferimos dejar que algunos sufran estando muy
muy lejos de nosotros y quedarnos satisfechos con nuestra obra simplemente
dejando un puto comentario “de lástima y condolencia” en cualquier red social a
través de nuestros dispositivos electrónicos, los mismos que fueron fabricados
con el sudor, la sangre y la vida de aquellos bajo los que escupimos las
palabras virtuales.
EPÍLOGO: “El lugar más ardiente en el infierno está
reservado para quienes, en un periodo de crisis moral, se mantienen neutrales.”
Dante
8 comentarios:
Mierda, voy a ir a la parte del infierno que no tiene aire acondicionado... Quién se apunta?
Que banalidad la tuya... no sólo no irás a la parte sin aire acondicionado sino que allí hasta los M&M's se derriten
¿Qué c_ñ_ haces despierto tan temprano?
Pablo, el proyecto no se hace solo... mira que he tardado tiempo en darme cuenta! jajajaja
Ya veo, ya...
Por lo menos me alegro de que poco a poco vayas "aprendiendo". Al menos no eres como aquellos que ven el problema y siguen igual. Como aquellos que ante la "amenaza" del infierno siguen mostrando su neutralidad, opinando ni "yeahh" ni "buuuu" sino un roñoso, insustancial, pasota e indiferente "bah". Sin rencores: ¡¡¡¡Viva la libertad de opinión!!!!
Ahh no, el "bah" es mio! Me ha gustado mucho el tochaco que has escrito pero he pensado que al mostrarme indiferente tendría más sentido mi primer comentario...
Veeeeeeeste a la Mieeeeeerda!!!!!
De Valladolid centro? XD
De Los Alcázares Sur, que es a donde me voy a mudar en Diciembre.
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