Hubo un tiempo en que correr no era fruto de las prisas o la cobardía, sino simple y llanamente un gusto, una afición.
Mi primera carrera “oficial” fue en las fiestas populares de Villarejo de Salvanés. Sería el año 1994 o por ahí, y a mi hermano le dio la vena de apuntarnos a las carreras. Yo llegué con el tiempo justo, es decir, fue apuntarme cuando prácticamente el resto de infantes participantes ya estaban situados en la línea de salida. No tenía ni edad, ni experiencia, ni siquiera raciocinio suficiente como para plantear una estrategia de competición. Sólo eché a correr. Del recorrido no tengo recuerdos, solamente guardo en mi mente el lugar de salida y la recta de entrada a meta. Esa recta donde de pronto estaba yo, completamente solo; sin nadie delante y con todos detrás. Iba a ganar, pero el pánico me inundaba pensando que en el último momento me tropezaría en uno de los badenes situados en la línea de meta. No fue así, y mi primera carrera acabó en un gran triunfo. Recuerdo ir dando las gracias a quienes me dieron una coca-cola y una camiseta. Para mí era una sorpresa que alguien me regalara algo por haber corrido. Luego llegó el podium, los aplausos y los trofeos: 2 para ser exactos, uno por ganador de la carrera y otro por ser el primer clasificado local. Al bajar del tabloide, se acercaron ciertas personas ofreciéndome el apuntarme a su club de atletismo, pero eso era demasiado para este enano cabezón de escasos 9 años.
Ya en Mojácar, a través del profesor de Educación Física, competí en otra carrera popular en Los Gallardos (creo que fue allí). De una carrera con bastante más nivel, me traje un gratificante segundo puesto. A esta siguieron una serie de carreras populares recorriendo los pueblos almerienses.
Y llegó Lorca. Las competiciones locales me abrieron las puertas del éxito. Medalla tras medalla se fueron acrecentando mis expectativas. Era momento de dar un salto y pasar de competir por libre a hacerlo formando parte de un club de atletismo “serio” (Eliocroca). Entré en el mundo de la alta competición y de los entrenamientos diarios. Las carreras populares pasaron a ser parte de mi preparación para la verdadera competición. Y así me tiré alrededor de 4 años, media temporada participando en la liga regional de cross y media temporada compitiendo en pista.
Entre trofeos y medallas varias, mis grandes éxitos llegaron en el 2000 y 2001. En ambas temporadas participé en el Campeonato de España de Cross (Valladolid y Vitoria), clasificándome como segundo mejor de la Región de Murcia y en 2001 alcancé el estrellato proclamándome Campeón Regional de los 3000 metros obstáculos.
Por desgracia llegó un momento en que compaginar estudios y entrenamientos me resultaba complicado. Podía continuar con ambos pero sin obtener grandes resultados ni en un campo ni en otro, por lo que como en ciertos momentos de la vida, hubo que tomar una decisión basada en las prioridades que uno establezca. Y en esa batalla, los estudios salieron claros vencedores.
Fueron tiempos dorados, en los que el atletismo me proporcionaba tal satisfacción personal que me llevó incluso a rechazar la opción de entrar en la escuela de fútbol. La gente se extraña, pues no entendían mi afición por este deporte. “¿Cómo puede gustarte, cómo puedes disfrutar con esto, cuando sufres tanto?”. No sé si existe respuesta convincente, la cuestión es que en esos años disfruté y mucho. A parte está todo lo que aprendí a través del atletismo. El esfuerzo, la capacidad de sufrimiento, el sobreponerse al tapón, la superación personal, la fuerza de voluntad, etc. son valores que he adoptado y/o reforzado gracias a mi época como atleta y que sin duda son de auténtica utilidad en todos los demás aspectos de la vida.
Estamos en semana de mundiales de atletismo en Berlín y tras las maravillas que el sobrehumano Bolt y la fenómeno Marta nos han regalado, me ha entrado nostalgia. Espero que perdonéis este viaje a mi añorado pasado como corredor.
Al menos que sirva para evitar un vacío de entradas mientras continuamos a la espera de que alguien se digne a escribir qué tal fue la odisea cantábrica.
Este es nuestro blog. Nuestro punto de encuentro. Nuestro refugio. El blog de los webodelios.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Carros en ascuas
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5 comentarios:
magnifica entrada(como la mayoria del señorito).
Yo he de decir q una vez competi a nivel local en los diez metros bicicleta estatica,quede primero.....weno...comparti el primer puesto con los veinte q nos presentamos XDDD
A veces es verdad q el deporte base forma al niño y hace adquirir valores y aptitudes, q te serviran mas adelante,puede q un día haya un post dedicado al niño q aspiraba al cielo del balon de cuero.
p.d:dales tiempo Pablo q han venido cansados del viaje,y para recopilar experiencias y momentos innolvidables necesitan su tiempo.
Pablo esto no lo leas.
Ruu,lazaro,el p.d anterior no servira como excusa eternamente...XDD
El que se quedó por delante de tí en el Campeonato de España era yo. Iba de incógnito, no me gusta alardear, pero tenía que contarlo. Ale, ya lo he dicho. XDDD.
Menudo cacho dopao' estás hecho...
Jajajaja. Y olvidé contar que fuí corriendo desde mi casa hasta Valladolis porque perdí el autobus.
Venga Pedrito, no seas modesto. Reconoce que no perdiste el autobús, sino que fuiste tú quien fue corriedno tirando del autobús desde Lorca hasta Valladolid y viceversa.
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