Érase una vez un chiquillo inconsciente que se dedicaba a rondar sueños golosos sin dejar de ser decentes, junto a su amiga la infancia inocente de quien sólo recuerda un último gesto cariñoso justo antes de su despedida inminente.
Todo el fuego que ella desprende rompe su calma y tenazmente le sorprende ese primer beso con el que él aprende esa atracción que a razones no atiende.
Él era un rostro serio e interesante, un muro de clausura para los sentimientos que sentía hacia la joya que tenía delante, la cual, con su amargura intrigante, permanecía cual arcángel esclavizado en el viento por su belleza arrogante.
Él emprendió una nueva odisea hacia otra latitud buscando calmar tanta inquietud y allí ella le sonrió dando un vuelco a su actitud ante los dilemas que acompañan a la juventud.
El chaval vivía centrado en su aprendizaje y mientras soñaba fundirse con la mar, veía como en sus aguas cristalinas naufragaba su coraje. La doncella que lo acogió tras un último viaje, sabe lentamente como conquistar empleando lágrimas como lenguaje.
Ahora el joven, abandonado en un rincón chillando su nombre, es testigo de la lucha entre el mundo paralelo que crea su mente y el corazón, que ni acepta, ni asume, ni lo encuentra convincente.
Este es nuestro blog. Nuestro punto de encuentro. Nuestro refugio. El blog de los webodelios.
martes, 18 de noviembre de 2008
Resumen del cuento
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1 comentario:
Espero no haber hecho mucho ruido, bueno ya me voy...saludos
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