martes, 30 de septiembre de 2008

El rap del ahorcado

Esta es la historia de un fin de semana
Contada como a mí me da la gana
Viernes, medio día, cojo el autocar
Tengo compañía, con Pedrito podré hablar
Con la lluvia como amenaza permanente
Llama a Ru para saber que piensa hacer la gente
Proponen comer donde lo barato al paladar consuela
Pedrito dice no, pues en casa tiene comida hecha por su abuela
3 comensales y el local está que revienta
Comemos bien hasta que nos traen la cuenta
Feria de día y con el botellón algunos se emocionan
Los mismos que se avergonzaban de nuestros juegos en el Mercadona
Dame un megavaso, dame un bloque de cubitos
Fino más Sprite y ya tengo mi rebujito
La tarde va pasando, va asomando el desvarío
La bebida se está acabando y Kiko tiembla de frío
Nos metemos en las carpas donde una guardería mis ojos ven
En la lidia entre rubia y rubia, casi pierdo el móvil de Rubén
Camino de vuelta entre fotos cruzando el paso de peatones
Cuidadín, pecador, no mires a la cámara... manda cojones
Para no ser desleal ni infiel a mi sentimiento de añoranza
Vuelvo a los aularios a rescatar los recuerdos que mi memoria alcanza
Compramos la cena y somos asaltados
Una llamada y un trozo de pizza nos han sisado
En el piso de Pedrito la música fluye entre latas de cerveza
Joder, son reserva del 2005, de aquí al baño con toda certeza
Feria de noche, me descuelgo un momentillo
Aquí no hay quien beba sin desangrarse el bolsillo
Vuelvo con el grupo y antes de que mi primera palabra desate
Pedrito me insta a que nos saquemos el First Certificate
Son las 3 a.m. y el jolgorio empieza a perder fuelle
Todos duermes menos yo, la ostia como suenan estos muelles
Por un partido de tenis y demás acontecimientos he perdido
La oportunidad de pasar un rato con todo el grupo reunido
Si alguien piensa que le he vuelto a fallar
Que escriba, que hable, de nada sirve el callar
Lluvia nocturna, el plan de salir queda cancelado
Excusa banal, menos mal que el Madrid ha ganado
Circunstancias y decisiones
La rubia llamaba puta a la tacones
A pesar de que poco nos hemos llegado a ver
Mi maleta viene llena, como siempre, un placer
Si alguien te llegara a preguntar, tú sólo dile
Que estoy en el fondo del mar, matarile, rile, rile
Como el muñeco que cuelga de la horca
Así estoy yo tras mi paso por Lorca
Mira, mira
El de Móstoles delira
Mira, mira

1 comentario:

Rubén García dijo...

La verdad es que te deberíamos de haber colgado hace mucho tiempo ya ;P. Te dije que volvería y por aquí me moveré ahora más a menudo. No creo que hayas fallado a nadie y tampoco creo que la rubia llamase puta a la tacones, jajaja.

Un saludo.