¿Cómo describir el día que está acabando? Intenso podría ser una buena respuesta. Es curioso descubrir como las pequeñas y simples cosas son las que hacen de la vida un viaje que merece la pena. Tras una semana llena de mucho estrés, muchos nervios, muchas tensiones, muchas hélices, etc, etc, llega un nuevo lunes. Como cada mañana, te sientas delante de tu ordenador y das un amplio repaso a la actualidad del momento, guardando el orden de prioridades que corresponde: marca, as, estrenosdecine, meneame, terra, yahoo, tuenti y llegas a tu buzón de correo hotmail donde encuentras la invitación a un blog que acaba de dar sus primeros pasos. Y es una “simple” columna llena de palabras la que te arranca una sonrisa de oreja a oreja. Te crea una sensación de felicidad difícil de describir. Simplemente son unas líneas cuya misión en principio era la de romper la barrera de la página en blanco (o en negro) y servir como enlace a lo que el creador espera que sea un rincón donde expresarse de una manera distinta o donde sencillamente pasar el rato. La cuestión es que a un servidor le ha alegrado el día. Este humilde mostoleño que ahora escribe desde Cartagena ve en este blog un rincón particular donde reencontrarse con los amigos lorquinos.
Los amigos siempre son una razón suficiente para alegrarte el día, pero cierto es que este lunes guardaba aún alguna que otra sorpresa más. De nuevo, algo tan simple como una llamada es la chispa que prende la ilusión. Una llamada que significa más de lo que parece. Es la confirmación de que una nueva etapa está a punto de comenzar. Los días universitarios van acabándose mientras se acerca el momento de adentrarse en el mundo laboral. Quizás el hecho de ver dicho cambio a la vuelta de la esquina hace que el sentimiento de amistad anteriormente mencionado cobre mayor importancia, ya que pese a que se avecinan nuevos tiempos, nuevas responsabilidades, nuevos retos, este “mono” quiere afrontar y disfrutar de dicha nueva etapa con aquellos que le acompañaron en la anterior. Con aquellos que responden al telefonillo del piso. Con aquellos que me hacen reír a carcajadas. Con aquellos que hacen del café el momento más dulce. Con aquellos que siempre son nombrados en nuestras charlas. Con vosotros.
Si algo le debo a mi particular vida nómada, es el haberme concedido el honor de compartir parte de vuestro tiempo. Y si algo puedo pedir, es poder seguir compartiéndolo. Hemos pasado muy buenos ratos y estoy más que convencido que aún queda lo mejor. De momento hay que ir pensando en el próximo café que nos vayamos a tomar, así como en el veranito que nos espera. Hasta entonces no me queda más que esperaros por estos lugares digitales.
Lo dicho, hoy ha sido un día intenso.
6 comentarios:
Hoy no escribes nada?
No hay intención de que este blog se convierta en un diario, así que no siempre habrá entradas nuevas cada día, al menos por mi parte.
P.D.-¿Quién hay detrás de este anónimo?
Pues qué pena que no haya entradas cada día...está muy bien este blog.
Me puse anónimo porque no sabía cómo firmar!pero me conoces, pero mejor no te digo quién soy por si me criticas en el blog
Al igual que no pienso convertir este blog en un diario, tampoco voy a hacer de él un mar donde desembocar críticas hacia nadie.
No puedes dejarme con la intriga de no saber quién eres y mucho menos después de decir que te conozco.
Este blog lo creó Pedrito para disfrutarlo y qué mejor manera de hacerlo que conversando tal y como lo hacemos tú y yo ahora pero sabiendo quién es cada uno.
Me tienes en ascuas...
Jajaja...no te preocupes, no soy nadie interesante, soy alguien corrientito...bueno, cuando vea otra entrada asi bonita ya te diré quien soy.(No es una amenaza , eh)
Pablitooooooo!! me costó lo suyo lo del próximo café que lo sepas. Y otra cosilla, últimamente nos hacemos rogar con eso del telefonillo. Vas a tener que actualizarlo!! jajaja
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