Navengando por la red me encontré cara a cara con la revelación del origen de la trama de la película "Origen" que, dada su similitud con la realidad, os hará soltar alguna carcajada que otra. Especialmente dedicado a Pablo -y Kiko? Si es que sabe de lo que hablo-, que es el único que puede sentirse identificado:
La peli de Origen está basada en la vida de un consultor informático -no necesariamente tiene que ser esta profesión pero el original estaba así-. En mi empresa hay gente que está en un nivel 5 de subcontratación: Su empresa => empresa A => empresa B => empresa C => cliente final.
Y todo encaja con la película:
-> En cada nivel el tiempo varía: en la empresa B hay que echar más horas que la empresa A, en la empresa C más horas que en la B y así sucesivamente.
-> Las patadas te van acercando a la realidad: el cliente final te da una patada y vuelves a la empresa C, que te da otra patada y vuelves a la empresa B, hasta que la patada final te devuelve a la cruda realidad: estás en paro.
-> El último nivel, el limbo, es cuando ya no sabes ni para qué empresa trabajas y todos se han olvidado de tí: los de RRHH no saben ni quién eres.
Visto en http://jefotecs.wordpress.com
1 comentario:
Jijijijiji, hay que ver lo que se aburre la peña...
Está genial.
Pero ya que ha sido Rubén quien ha tomado el rol de publicador, yo me tomo la licencia de coger el rol que él ha dejado huérfano: el de apuntillador.
- Las contratas no las puedes hacer a tu medida (se pierde la figura del arquitecto onírico).
- ¿Qué hacemos con los reflejos del subconsciente? Esto a lo mejor lo
podemos igualar a los trabajadores que te rodean, pero que no pertenecen a tu contrata y que por lo tanto te miran por encima del hombro mientras piensan "qué coño hace aquí este mindundi de mierda".
- Para poder establecer esa cadena de subsueños (subcontratos) se requiere un sedante muy potente, es decir, un producto químico conseguido mediante la
mezcla homogénea de los distintos elementos tanto naturales como artificiales, que se encuentran en esta nuestra sociedad.
Y así podría seguir hasta destripar jirón a jirón los detalles de aquella maravillosa
obra de arte cinematográfica, transformada simpáticamente en cruda realidad laboral de este incomprensible mundo.
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