miércoles, 15 de abril de 2009

Vagando entre vagones

Hay quien revolotea por el limitado espacio buscando relacionarse con el resto de pasajeros. Lanzados que viven el momento. Triunfadores de lo espontáneo. Vividores empedernidos.
Hay quien se resigna a ocupar su plaza asignada según el orden que rige el azar, sin rechistar y esperando ingenua y tristemente que junto a él se siente la persona ideal. Tímidos que mueren con el paso del tiempo. Derrotados de la planificación. Soñadores frustrados.
La impaciencia de la madre que protesta sin saber de qué, siendo la ignorancia la madre de todas las desgracias.
El agradecido anciano que ofrece su sabia experiencia y sólo experimenta el rechazo del joven indiferente.
Dos hermanos tan diferentes fundidos en un mismo abrazo tan sincero como emotivo.
La pareja de casados cansados de todo lo que les rodea, incluidos el uno del otro y el otro del uno.
Una bella mujer curtida en las horrendas calles del aparentar.
Tantas vidas sobre las que escribir sólo para descuidar mi propia vida.
A la vez cuido de sobrevivir a tanta soledad describiendo lo propio.
¡Venga ya!, seamos sensatos aunque sea sólo por esta vez. Escribo porque estoy harto de tanto viaje menoscabado.

Epílogo:

Un mostoleño regresa de orillas del Curueño frunciendo el ceño pues deja atrás el ambiente risueño que yace cual leño quemado y es que cada vez es más pequeño el ímpetu y el empeño.

Me desmarco del recelo
E insisto en las señales
Pues cuando no es el pelo
Son las iniciales

Betty Bazanera

Esa figura desfigurada, transportando una hermosura ni oscurecida, ni marchita, ni ausente, ni retraída, sino simple y llanamente inexistente.
Esa efigie de contorno chocarrero conformando un paisaje atroz, repugnante, repulsivo y desagradable.
Esa hechura fruto de un acto burlesco y bufón carente de gracia; un esperpento tan caricaturesco como irrisible, portando una fachada fachosa y deslucida.
Esa vitrina malcarada, antiestética, grotesca y... y... joder, basta de rodeos...y FEA, ante todo y sobre todo: FEA.