Mis muy añorados
webodelios. En un desliz de aburrimiento y morriña, he resbalado hasta éste
lugar olvidado. Un rincón que antaño fue un zoco de reunión dónde exponíamos
nuestros pensamientos, nuestras vivencias, nuestro humor. Hace ya más de 2 años
de la última vez que se escribió sobre este lienzo informático que nos mantuvo
unidos cuando la distancia se empeñó en formar parte de nuestra amistad.
En este largo periodo de inactividad webodeliaria, nuestras
vidas han sufrido varios cambios pero seguimos manteniendo el contacto y esa es
la mejor de las señales. Rupturas, fracturas y temas quebradizos aparte, he
sentido la llamada a retornar a éste escondite de palabras, ahora que está a
punto de unirse a nuestro grupo un nuevo miembro. Y es que cómo dice el dicho, “Nunca
es tarde… si la “picha” es buena”. Y ya que la mía ha funcionado, ahora
que Josué está cerca de darse a conocer, me apetece reabrir este buzón de recuerdos
para que recobre vida y así, quién sabe, a lo mejor algún él también tenga la
posibilidad de aportar algo.
Pero yo solo, no puedo darle luz a esta guarida. Los pilares
de Webodelia sois todos y cada uno de vosotros. Os animo a que volváis a
asomaros por aquí. Os reclamo para que deis rienda suelta a vuestro “yo”
literario. Os pido que colaboréis y os suplico que lo hagáis sin tapujos.
Por los viejos tiempos y por los grandes momentos que están
por llegar, os cito a reabrir ésta nuestra casa.
¡¡¡Larga vida a
WEBODELIA!!!
